03 de julio, 2019

7 síntomas de manejo que delatan las malas costumbres que tenemos que cambiar


La mayoría de las personas que consideramos malos conductores dentro del pesado transito de las grandes ciudades suelen ser personas comunes y corrientes que no tienen algún tipo de agenda malvada, al menos la mayoría. Simplemente van por la vida cometiendo errores mientras conducen.

Conductora haciendo señas
Los malos hábitos en la conducción pueden ser fácilmente corregidos.

Todos cometemos errores de vez en cuando estamos detrás de los mandos de un automóvil y quizás hemos adquirido malos hábitos de conducción, aunque no necesariamente podemos catalogarnos como “malos conductores”.

Así que revisemos algunos síntomas que pueden ayudarnos a darnos cuenta de algunas conductas que podemos cambiar para mejorar nuestra convivencia en el tráfico, más allá del auto en venta que hayamos elegido.

Conductor de hora pico

En las mañanas, todos tenemos que estar en algún lugar en específico a cierta hora, independientemente de si es el trabajo, la escuela o alguna cita importante.

Tráfico intenso CDMX

Generalmente, existen dos tipos de conductores en hora pico, los que creen tener el derecho divino de pasar primero, porque sus asuntos son más importantes que los del resto, o los que suelen ser estrategas y saben que en el orden y la anticipación existe una mejor solución para la circulación de todos.

Spoiler alert, si eres de los primeros, eres un mal conductor, no hay necesidad de circular por acotamientos, ciclovías, pasos de peatones, saltar a todos en la fila para dar vuelta o incluso ir en sentido contrario, aunque sea una “cuadrita”, todos tenemos prisa de llegar. Pero siempre hay algo que se puede hacer.

Toyota Prius C 2018, Tránsito Gudalajara

El resto, que lamentablemente son la minoría, son capaces de buscar rutas alternas, acordarse en donde se hacen los peores embotellamientos o de la manera más simple, anticipar sus trayectos y tomar en cuenta los embotellamientos.

Además, necesitamos entender que la mayoría de los embotellamientos sucede por un efecto en cadena en donde basta un pequeño movimiento inesperado para generarlo, por lo que es necesario dejar espacio y tratar de “absorber” esos movimientos inesperados y reducir el molesto “tráfico fantasma”.

Conductor emocional

Mantener la calma ante la mayoría de las situaciones en la vida es de suma importancia y más aún cuando se conduce por vías públicas llenas de otros conductores y peatones, por lo que no hay que permitir que errores de terceros perturben nuestro trayecto.

Conductor tocando cláxon

Este quizás es un ejercicio difícil de lograr, pero teniendo en cuenta de que perder los estribos ante un error de alguien más, realmente no cambia mucho una situación, es de gran ayuda, para no dejarnos enganchar en alguna riña que sabemos pueden terminal mal.

De nueva cuenta, si eres de los conductores que parece que tienen conectada la mano al claxon en cuanto se pone la luz verde o te ves envuelto en peleas verbales o de gestos con los conductores de transporte público o particulares por sus pobres habilidades de conducción, tranquilízate.

No todos tenemos las mismas habilidades o no sabemos por lo que han pasado las demás personas con las que nos cruzamos en el tráfico diario.

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Conductor descortés

El simple hecho de ceder el paso es un gesto que se tiene que agradecer, independientemente de tu derecho de paso o de si conduces una Ram 1500 con vidrios polarizados y motor Hemi.

Conductor agradeciendo

Es un gesto simple que puede significar mucho y en realidad no cuesta nada hacerlo, de la misma forma que retroceder, dentro de lo posible, al quedar invadiendo un paso peatonal, dejar que los autos se incorporen a los carriles centrales, o darle espacio a los motociclistas y ciclistas que comparten las calles.

Si eres de los que se lo toman personal cuando alguien trata de incorporarse a tu carril y de plano no dejas el más mínimo espacio para que lo hagan, eres un mal conductor, tal y como los que no agradecen a los que se preocupan por hacer un espacio y puedan seguir con su trayectoria.

Tengamos en cuenta que ceder el paso, evitar quedar sobre los pasos peatonales o adelantarse en los cruces, aunque no haya espacio suficiente, no tendrán un efecto significativo en nuestra hora de llegada, así que demos espacio a todos, recordemos que precisamente, las calles son de todos.

Conductor distraído

Por más que lo demos por sentado, las habilidades requeridas para conducir son bastantes, ya que hay muchas cosas sucediendo al mismo tiempo a nuestro alrededor, y mantener la concentración es vital para evitar accidentes.

Conductor distraído con celular

Y si bien, las largas esperas dentro de un embotellamiento pueden hacer que la concentración se pierda por instantes, siempre hay que estar alertas, sobre todo cuando el transito comienza a moverse de nuevo y es momento de avanzar.

Si aprovechas cualquier oportunidad para revisar el celular, no escuchas a la sirena de la ambulancia que viene detrás de ti por tener el volumen alto o pierdes la mirada para observar a detalle a cualquier figura atractiva que pase por la calle, mientras el auto se encuentra en movimiento, eres un mal conductor.

Hoy en día, la mayoría de los autos cuentan con diferentes soluciones tecnológicas que permiten estar al día con los pendientes mientras se conduce, de una manera más segura, simplemente hay que usarlos y aprender a darle tiempo a todas las actividades.

Conductor ignorante

Al ser un espacio compartido y público, las vías por las que nos movemos con nuestro auto tienen reglas y hay que cumplir con ellas sin cuestionarlas, por más absurdas que puedan parecer.

Señal de Alto

Independientemente de que exista o no una zona escolar en nuestro trayecto, es importante que respetemos los límites de velocidad, no realizar vueltas en U, evitar rebasar por la derecha, etcétera.

Navegar con la bandera de “si no está prohibido, está permitido” no es excusa para realizar maniobras que puedan poner en riesgo a los usuarios de las vías y las reglas hay que conocerlas.

Debemos decir que, si tu crees estar por encima de la ley o simplemente ignoras las reglas de tránsito, eres un mal conductor.

Conductor bajo influencia

Si comentábamos que es muy importante estar alerta en todo momento que estamos tras los mandos de nuestro auto, hacerlo bajo la influencia de alguna sustancia, es una completa irresponsabilidad.

Conductor bajo influencia de sustancias
Foto: Flickr

El alcohol y distintas drogas pueden afectar de manera significante como percibimos la realidad y no se diga nuestra forma de reaccionar y actuar ante distintas eventualidades.

No importa si “no has chocado”, si sólo te tomaste 2 o si crees tener un mejor control después de unos tragos, conducir bajo la influencia de sustancias que afectan tu conciencia pone en riesgo tu integridad y las los demás.

Tampoco queremos decir que no es posible divertirse nunca, pero simplemente no hay que conducir cuando suceda, para eso existen múltiples servicios que te pueden transportar de manera segura.

Conductor descuidado

Después de revisar y modificar nuestra conducta detrás del volante, ahora toca el caso de nuestros autos, los cuales también requieren de un mantenimiento que les permita funcionar de manera correcta.

De nada sirve ser un conductor consiente de nuestros alrededores y de las normas de conducción, si nuestro auto se encuentra en mal estado, con llantas desgastadas, ruidos extraños en la suspensión, frenos que hacen más ruido que una máquina de tortillas o has perdido la cuenta de cuando fue la última vez que cambiaste el aceite.

De igual manera, conduces a alta velocidad en carretera o intentas rebasar en ventanas pequeñas o simplemente circulas hasta que en el tanque de combustible sólo queda el olor o el recuerdo, eres un mal conductor.

El mantenimiento es primordial, no sólo para asegurar la durabilidad de nuestros autos, sino para mantenernos seguros ante una eventualidad, desde el simple hecho de verificar que nuestras luces funcionen de manera correcta, como preocuparse por que todos los componentes mecánicos cumplan con su función.

Fuente: Autología

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