qué hacer si comprar un auto robado sin saberlo
09 de noviembre, 2018

¿Qué auto comprar?


La confusión es común, muchos, probablemente la mayoría, cuando piensan si un auto es bueno o malo, lo asocian a la durabilidad, pensando que un buen coche es aquel capaz de durar muchos kilómetros, requerir pocas visitas al taller de preferencia con poco, incluso nulo mantenimiento. Principalmente para la población de bajo poder adquisitivo esto es correcto, pero si realmente lo fuera para todos, un Ferrari no sería el objeto de deseo que es.

Si lo que necesitan es un transporte, un medio en que moverse, este debe ser fiable y poco costoso de mantener, pero cuando se rebasa la base de la pirámide, sin embargo, las cosas empiezan a cambiar.

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Cuando el consumidor ya no compra un auto nuevo solo pensando en el más barato para el cual su dinero le alcanza, las preferencias individuales empiezan a aparecer. Y no son pocos los que están en ese universo. En México más de 75% de la población compra un auto compacto o superior. Hace algunos años cuando se quería mostrar poder, se buscaba un auto de mayor tamaño. Hoy se busca una camioneta, o un crossover que se parezca a uno. En otras palabras, ya se da el brinco a buscar más estatus, a conducir algo que demuestre al mundo el recién adquirido estatus social. El siguiente salto es hacia el primer auto Premium y el máximo escalón es hacerse de un exótico italiano o, más recientemente, de un vehículo clásico, que no debe ser confundido con un simple auto antiguo o uno coleccionable. En cada uno de ellos hay virtudes y defectos que darán o no satisfacción a sus dueños, porque según la exigencia está el producto. Saber cuál es el auto adecuado para cada cliente en un universo de más de 400 productos y más de mil 200 versiones es una tarea que demanda estudio constante, actualizaciones frecuentes, incontables vuelos tomados y muchas, eternas horas detrás de un volante de un coche tras otro, semana tras semana, de todas las categorías. Para el consumidor final, resulta simplemente imposible.

¿Y para mí?

Cuando vamos a comprar un auto es natural que busquemos el que más nos gusta. Sin embargo, con cierta frecuencia ese puede no ser el adecuado. Tal vez no sea seguro lo suficiente. Es posible que la reventa, tan importante para algunos, no sea la mejor. Hay la posibilidad de que la marca no esté en nuestra ciudad, que el financiamiento no sea el que encaja en nuestros planes, que la potencia no alcance nuestras expectativas, etcétera. Son tantas las posibles variables que la confusión es normal.

Por eso lo primero que hay que hacer es preguntarnos cuál será el uso principal que le daremos. Si salimos tres o cuatro veces por año a un rancho que nos obliga a pasar por un camino de tierra, esto no quiere decir que debemos comprar un todo-terreno, porque el uso principal que daremos sigue siendo la ciudad y ahí es mejor algo económico, seguro, de preferencia compacto. Los que piensan que las camionetas son lo mejor para la carretera también se equivocan. Por su altura tienen menor estabilidad que un sedán, cupé o hatchback. Tampoco es necesaria una pickup solo porque nos pareció útil cuando ayudamos con la mudanza del amigo.

A la hora de comprar un coche consideren su uso principal, quién lo va a manejar, dónde lo hará, cuántas personas o qué tanta carga transportará y cuánto pueden o están dispuestos a pagar. Pero más que nada estudien, lean, investiguen. Y hagan a sí mismos un favor: no pregunten al mecánico de la esquina, porque casi siempre éste por saber reparar algunos, cree que “entiende” del tema y si le va bien, solo le dirá los modelos o marcas que visitan con menos frecuencia a su taller, lo que ni siquiera tiene valor estadístico, es solo una curiosidad.

Fuente: Informador

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