24 de julio, 2017

Enfermedades más comunes al viajar


Seguro que te ha sucedido que después del primer día en la playa has pasado más horas en la cama o cerca del baño, que del mar. No sabes cómo, pero el dolor de estómago y la fiebre parecen ser tus compañeros.

Este y más inconvenientes se pueden presentar debido a que pudiste pasar por un periodo de estrés antes de salir de viaje y tus defensas se fueron mermando. Pero hay acciones que puedes llevar a cabo para divertirte, sin enfermarte.

Arriba las defensas
Dos semanas antes de viajar fortalece tu sistema inmunológico con estos tips

– Prohibido saltarte las comidas, ya que una dieta pobre debilita tu organismo.
– Ingiere grasas monoinsaturadas para fortalecerte; encuéntralas en el salmón, sardinas y aceite de oliva.
– Consume yogur natural en el desayuno, ya que regenera la flora intestinal, la cual se deteriora por el estrés.
– Toma mucha vitamina C, pues reduce la posibilidad de contraer gripe. Come naranjas, fresas y kiwis en tu desayuno diario.

Depura el ambiente
En los aviones es fácil que haya virus, bacterias y hongos en los ductos del aire acondicionado, pues no los limpian frecuentemente. Para evitar resfríos o alergias en la garganta u ojos, lleva un botellita de plata coloidal en tu bolsa y rocía tu entorno. Esta sustancia es un germicida infalible frente a 650 tipos de gérmenes y refuerza el sistema inmunológico. Es tan eficaz que los laboratorios de la Universidad de California, en Los Ángeles, lo usan como desinfectante, sin efectos secundarios.

Evita el pescado y los mariscos
Si tus vacaciones comienzan en domingo o lunes, esos días evita los pescados y mariscos, sobre todo si están crudos, ya que rara vez los pescadores trabajan los fines de semana, por lo que es probable que los establecimientos se surtan desde el viernes, lo que significaría que el calor puede echarlos a perder y causarte una fuerte infección estomacal.

Otra sugerencia es preguntar cuál es el pescado de la temporada, así habrá menos posibilidades de que esté congelado o con bacterias.

Adiós al agua helada
En la playa siempre se antoja una bebida helada, pero esta no debe ser tu primera opción ya que la temperatura de tu cuerpo se mantiene alta, pero al entrar el líquido frío a tu estómago, tu organismo tendrá que gastar más energía para calentarlo, lo que desencadenará deshidratación.

Procura consumirla con pocos hielos o en pequeños sorbos. lo que sí, es que las bebidas frías son muy buenas para acompañar las comidas, ya que tu sistema digestivo funcionará mejor, además de que obtendrás más energía.

¡Cuidado con el alcohol!
Tomar una copa de vino parece inofensivo, pero no lo es. El alcohol deshidrata y sus efectos son más agresivos bajo el sol. Una copa al mediodía podría desencadenar dolor de cabeza o provocar cansancio. Lo ideal sería una copa en la cena y durante el día beber mucha agua. No lo combines con bebidas dulces. durante el día beber mucha agua. No lo combines con bebidas dulces.

Elecciones adecuadas
¿Eres propenso a enfermarte del estómago? Nunca pruebes todos los platillos en un día, sobre todo si no estás acostumbrado a la comida especiada, picante o grasosa, ya que genera ácidos que irritan la mucosa estomacal. No te abstengas de ingerir platillos nuevos, pues la cultura también se inyecta por el paladar, simplemente sé cauteloso.

A salvo de la insolación
El sol en cantidades desmedidas, creará irritación, también causará ámpulas y hasta cáncer de piel. Evita asolearte entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde, cuando los rayos solares son más agresivos.

Aplica cada cuatro horas el protector solar y tras los chapuzones. Si la piel se enrojece, rocíala después de la ducha con vinagre de manzana, desaparecerá el ardor.

¿Enfermo o tú lo provocas?
Hay algunos síntomas que son una llamada de atención del organismo. Responden a las enfermedades psicosomáticas que se desencadenan a medida que el estrés o las emociones se intensifican, es decir, cuando la mente y cuerpo pierden su equilibrio. ¿Esto qué significa?

Detrás de toda señal física hay guardados sentimientos, temores y, a veces, hasta pensamientos. Algunos son detonados por los viajes, aprende a descifralos para que puedas tener el control:
– Retención de líquidos: aparece cuando hay pérdidas de referencia. Tal vez tengas miedo a perderte en una ciudad o te sientes abandonado si no viajas acompañado.
– Mareos y vértigo: en ocasiones un viaje se planea rápidamente y hay temor de los cambios que provocará.
– Gastritis y problemas digestivos: no aceptar lo que se está viviendo. Puede que el lugar que elegiste para tus vacaciones no sea lo que esperabas.

Fuente:  www.milenio.com

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