Hacienda Patrón
17 de agosto, 2018

Hacienda Patrón, tesoro alteño


Casi siempre es el viajero quien elige el destino que se sumará a su experiencia de vida. Pero a veces, de manera excepcional, es el destino quien selecciona al aventurero. Hacienda Patrón, en Atotonilco el Alto, se ajusta a la reflexión anterior. Ella es la que busca a sus huéspedes.

Levantada con el esfuerzo y la pasión de una empresa orgullosa de sus raíces jaliscienses (mismas que lleva por todo el mundo), la hacienda se extiende sobre una fértil meseta bañada por el agua y los vientos más puros de la Entidad. Rodeada de una vegetación que en esta temporada pinta de color verde los cerros aledaños y sus jardines inmediatos, se encuentra sobre la carretera que lleva a Atotonilco.

La hacienda no es un hotel, resort o spa, por lo que no se puede reservar una habitación o una visita. Tener dinero o ser famoso tampoco es la llave que abre la puerta en automático. A ella se llega por invitación, misma que se obtiene al ser un personaje destacado en la industria tequilera, empresarial o social. No, no es fácil entrar, pero una vez dentro se disfruta de una experiencia única con toques mágicos. Se le dice adiós a la idea de que el tequila es una bebida de moda para entender que detrás de cada caballito se encuentra toda una filosofía de vida.

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Y van por más…

La hacienda está en proceso de expansión, una noticia positiva, que habla del furor que causa el Tequila Premium entre los consumidores a nivel internacional y también en México.

La empresa invertirá 120 millones de dólares en expandir su destilería, lo que se reflejará en la creación de 700 empleos directos y dos mil 500 indirectos, vitales para la economía de Atotonilco. El proyecto ayudará, además, a duplicar la producción actual.

Maestría del sabor

Tequila Patrón nació con una filosofía que lo alejó de forma instantánea de otros tequilas. Por encima del volumen, la calidad. Y por encima del triunfo instantáneo, la conquista del mundo.

Detrás de este pensamiento se encuentra un hombre determinante en la industria y pilar en Tequila Patrón: Francisco Alcaraz, maestro destilador de la marca desde 1989. El nacido en Tamazula de Gordiano es un profundo conocedor de los procesos químicos, la naturaleza de la tierra y cuidadoso en los procesos que llevan a la elaboración de cada una de las botellas de la marca.

La marca centraliza en la hacienda su producción, siguiendo un cuidadoso proceso donde se pone especial atención a cada paso. Todo el tequila se elabora de agave azul tequilana Weber, al que se le deja crecer durante 6 años para llegar a su punto de maduración perfecto. Los jimadores emplean de forma maestra la coa para sacar las hojas y revelar el corazón de la planta: La piña.

El corazón de la piña se cuece en pequeños hornos de ladrillo. Para extraer el jugo se utilizan dos métodos: la tahona (piedra volcánica de 2 toneladas de peso) y el método de tren de molienda. El resultado es un tequila Ultra Premium donde cada botella es revisada y etiquetada a mano.

Los sabores

Epicentro de la vida social de la Hacienda, lugar donde nacen las charlas y se forjan amistades. La barra y el restaurante son los espacios que sintetizan los sabores que puede ofrecer el producto estrella de la casa: El tequila.

Durante décadas se pensó que el tequila se disfrutaba derecho y nada más. Pero Patrón puso sobre la mesa nuevas reglas de juego y demostró que la bebida nacional tiene una capacidad de unirse con otros brebajes casi infinita.

Sabores efervescentes, frescos, colores brillantes y hasta fuego forman parte de las variedades en las que la bebida puede ofrecerse.

La escena se repite con cada asistente. Comenta con el barman cuál es el sabor que tienes en mente, y una receta especial para el sibarita aparecerá dentro de una fina copa. Brillante y hermoso.

Fruto del ingenio y esfuerzo

La visita a la Hacienda Patrón no está completa sin disfrutar los diferentes productos que tiene la casa. La casa productora ofrece desde Silver (blanco), reposado y añejo; así como el Platinum, Burdeos (añejado en barricas de roble blanco americano, se destila de nuevo y se vuelve a añejar en barricas de roble francés que albergó vino de Burdeos).

Las barricas, cuidadas al máximo de cualquier agente que intervenga su proceso de añejamiento natural, son uno de los puntos de la hacienda donde más se disfruta estar. Su silenciosa belleza y olor a madera y agave nos recuerda de manera constante que pisamos una tierra sagrada para las tradiciones mexicanas. Un premio para aquellos osados que quieren dejar huella en el mundo.

Fuente: Informador

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