pidem aportaciones
28 de agosto, 2017

Ante indiferencia, piden aportaciones en autopista


Se cansaron de la indiferencia gubernamental y ahora los habitantes de comunidades como San Pedro Itzicán y Agua Caliente, pertenecientes a Poncitlán, donde ya se ha declarado una epidemia de enfermedad renal, salieron a la autopista y tomaron la caseta de Ocotlán en ambos sentidos; liberaron de 120 pesos de peaje a los automovilistas a cambio de un poco de su atención sobre el tema y una aportación voluntaria para los enfermos.

Los datos duros de junio de este año hablan que, en Poncitlán, la incidencia de enfermedad renal en menores de edad es 10 veces mayor que en cualquier otro municipio de Jalisco y cuatro veces más en adultos, producto de una serie de factores donde uno de ellos es el agua potable y la del lago de Chapala, pero otro tipo de problemas también han surgido de igual gravedad: malformaciones en manos y cabeza de bebés, de las que algunos no logran sobrevivir.

“Tengo un nietecito que lo enterré el jueves, nació la criatura, pero malformado. Tuvo que morir. Es por lo mismo que nosotros estamos pidiendo al gobierno que apoye, que lo que va hacer que lo haga. Imagínese, yo acabo de sepultar este nietecito que era de una nuera, que los doctores desde antes de nacer nos dijeron que no iba a vivir, que venía mal, le dijeron que iba a durar unas horas. Nació el lunes y murió el miércoles como a las 3 de la tarde, lo sepultamos el jueves”, contó ayer Juan Díaz en la toma de la caseta de Ocotlán a favor de los enfermos.

Juan Díaz fue uno de los más de 20 que, en la caseta, alzaban a los automovilistas y transportistas lonas con imágenes de niños con malformaciones, otros enfermos y otros muertos, acostados como si estuvieran dormidos, pero rodeados de flores, en su velorio.

A cada auto que pasaba le repetían una breve frase: “Su caseta liberada, señor, es para ayudar a los enfermos, Poncitlán es segundo lugar en enfermedad renal”, y a cambio obtenían con frecuencia billetes de 20 pesos, monedas de 10, o algunos otros cruzaban indiferentes.

Lo que buscaban los manifestantes era potenciar el mensaje de urgencia de servicios de calidad, atención médica oportuna, medicinas suficientes para los enfermos y lo más importante, atender de fondo las causas de las enfermedades: la contaminación de Chapala y los acuíferos de donde se abastecen, ya que se han documentado descargas industriales con metales pesados sin sanciones para los responsables, entre otros factores que aún se estudian.

“Es una rebelión pacífica contra el gobierno del estado, municipal y federal, la ribera de Chapala se está muriendo de enfermedad renal y todo esto por descuido, por indolencia, por corrupción, ha sido un total descuido de nuestro presidente y todos los que han pasado sin importar colores, mientras la gente se está muriendo. Son 8 mil enfermos renales en la periferia del lago de Chapala”, dijo Verónica Lomelí, unas de las manifestantes.

“Ya se está llegando el 2018, cuando vayan a pedirnos el voto ahí van a ver que los vamos a correr casi con pedradas porque ya no le tenemos confianza a nadie, ni al gobierno del PRI (Partido Revolucionario Institucional), que ha metido maniobras para tratar de tenernos con la pata en el pescuezo, eso no se vale”, reclamó el señor Díaz, abuelo del bebé finado por malformación cerebral, cansado de que los gobiernos hayan dejado por años explotar el problema ambiental y de salud.

“Tengo un nietecito que lo enterré el jueves, nació la criatura pero malformado. Tuvo que morir. Es por lo mismo que nosotros estamos pidiendo al gobierno que apoye”
Juan Díaz, habitante de Agua Caliente

Por Violeta Meléndez/h5>

Fuente: El Diario NTR

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